viernes, 15 de enero de 2010

Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.

No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.

La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.

La paz comienza con una sonrisa.

No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla.

Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.

Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.

El mantenimiento de la paz comienza con la autosatisfacción de cada individuo.

Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.

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